jueves, 28 de abril de 2011

New born

Mientras escribo esto, escucho la mejor lista de reproducción del mundo y miro el reloj. Miro el reloj continuamente. Me quedan solo cuatro minutos para dejar de ser menor de edad. Y de verdad, no se si quiero. Hace un par de noches buscando las cosas buenas y malas de los diecisiete, me di cuenta de que había sido un poco cruel con algunas personas, que las había utilizado, no se, cosas que no deben hacerse. Pero los diecisiete también han tenido cosas buenas. Dos en especial, con nombres propios. La primera "Historia de una escalera". Cuando la lei en cuarto, no me imaginaba todo lo que me iba a dar esa obra de teatro. Todas las experiencias, las horas que le hemos echado los viernes y sobre todo lo bien que lo hemos pasado con ella. La segunda es un secreto (a voces). Solo diré que empieza por P.
Sinceramente, cuando releo el texto que escribí el día de mi diecisiete cumpleaños, no se si han cumplido las espectativas o han sido mejores. En realidad, no se si quiero crecer. Tengo el sindrome de Peter Pan (se que suena cursi, pero es así). Me gustaban mis diecisiete. Muchisimo. Pero creo, de verdad, creo que este año promete. Sobre todo por quien va a estar en él.

Y ¡pluf! Ya son las doce.

2 comentarios:

La compradora de sonrisas dijo...

Y como nada puedes hacerle al tiempo, busca las cosas buenas que vivir para recordarlas cuando cumplas uno más.

Cellophane dijo...

Me quedan solo cuatro minutos para dejar de ser mayor de edad

no será menor de edad? ajjajajaj
boba (L) siempre serás una criaja y lo sabes, con esa cara de inocente a dónde vas a ir tú, además, has escuchado tu vocecita? se ve que no...

princesa!

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