viernes, 21 de agosto de 2009

Chocolate, piruletas, hombres y sobre todo, impulsos.


Guiarse por los impulsos no es nada bueno. Beatrice solo se guia por impulsos y luego claro, pasa lo que pasa. Nunca tiene claro lo que quiere de verdad y, cuando piensa que por fin se ha decidio vuelta a empezar con los problemas. Sus caprichos son los que guian su vida, pero le es inevitable. Cuando está de mal humor bebe batidos de chocolate. Su abuela los hace riquisimos. El chocolate es su perdición, come tanto que al final acaba arrepintiendose. Le pasa igual que con las piruletas de color rojo. Su dentista dice que si sigue comiendo tantas, se le picarán los dientes. Ella intenta hacerle caso, pero no lo consigue. Y con los hombres, más de lo mismo. Ella es ese tipo de personas que tropieza dos veces con la misma piedra. Dos, tres, cuatro o las que sean. Siempre piensa que no debe pero la acaba pudiendo la tentación y lo prohibido. Siempre acaban pudiendo los impulsos.

1 comentarios:

Dara Scully dijo...

Y a mí que me gustan los impulsos...



miau
de
melón

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