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martes, 20 de octubre de 2009

Música para sus oidos.

Beatrice adora los dias de lluvia en París. El cielo se vuelve gris perla y las azoteas más altas casi consiguen tocar las nubes. Muchas personas se deprimen, pero ella no. Su mini color amarillo girasol le da el brillo que le falta al paisaje. Le gusta aparcar en calles transitadas y abrir la ventanilla para que entre el agua mientras escucha su CD favorito. La lluvia es lo que más le gusta a Beatrice, detrás de la nieve. La nieve hace que todo brille mucho más que con su mini color amarillo girasol recorriendo las calles del centro. El color blanco lo cubre todo pero con lo que más disfruta Beatrice es saliendo a la calle antes de que París se despierte. Suele acercarse al parque que hay junto a su casa y dejar su paraguas azul en el suelo para irse a jugar tranquilamente. Cuando los primeros y más madrugadores niños salen a pasar un buen rato en los columpios se suelen encontrar con un muñeco de nieve, con ojos, nariz, ¡y con una bufanda y todo! Morada, una bufanda morada. En realidad es de Marie, pero Beatrice suele cogersela para salir y ella no se enfada. Pero volviendo a nuestro tema, Beatrice adora la lluvia. Y las tormentas grandes en las que el único ruido que se escucha es el de las gotas al caer. Hoy ha asomado la cabeza por la ventana del comedor y se le ha mojado tanto el pelo que ha tenido que envolverselo en una toalla. Ahora le duelen los oidos. Pero claro, la lluvia es su debilidad.


viernes, 2 de octubre de 2009

El destino por amistad.

Marie es una de las personas que mejor conocen a Beatrice. Marie tiene el pelo rubio y la piel pálida, tirando a rosada. Llevan juntas todos los años de su vida, porque nacieron juntas. Si, si, y no son hermanas. Marie es una de las mejores amigas para siempre de Beatrice y aun así es como si fuera parte de su familia. Sus madres coincidieron en el mismo hospital y a partir de ahí fueron inseparables compañeras de juegos a mediodia en el parque de al lado de su casa. A los tres años coincidieron en el mismo colegio. Cuando tenian seis, sus madres cambiaron de hospital para tener a sus hermanos y volvieron a coincidir. Es raro. A Beatrice nunca le ha gustado la palabra destino, pero esque, aquí, es inevitable usarla. Tiene que ser el destino. Fueron mejores amigas toda la vida, hasta que Marie conoció a chicas más guays y se separó de la pequeña Beatrice. Pero dos años después retomaron la amistad exactamente por donde la habían dejado, o incluso con más fuerza. Ahora no se separan ni un momento y cuando pasan un fin de semana sin verse, ya se echan de menos. Marie está harta de Beatrice, dice que la tiene hasta en la sopa. Pero en el fondo, es su niña y nunca se cansará de ella (aunque Beatrice puede llegar a ser bastante pesada.) Ambas saben que vivirán juntas siempre y que una será la dama de honor de la otra cuando se case. Porque, claro, son como hermanas.



Beatrice quiere con locura a Marie.

martes, 29 de septiembre de 2009

Beatrice le da las buenas noches a Damien.

Beatrice quiere ir a ver a Damien, que está malito. Quiere acercarse a su cama en silencio para no despertarle y acurrucarse junto a él. Después, darle un besito en la nariz y susurarle que le quiere acariciando suavemente su cara.
Damien tiene mucha fiebre, casi no está consciente. Nota que alguien se sienta a su lado y murmura un "te quiero".
Damien sueña con llevar a Beatrice a una playa de Malta y mientras ven las estrellas susurarla lo mucho que la quiere.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Suiza huele a chocolate con leche.

Hacía mucho que Beatrice y yo no hablabamos en condiciones. La pobre está ocupadisima con sus estudios. Beatrice quiere ser médico forense. Le gustan los muertos y la sangre. Cuando se lo cuenta a alguien la miran raro y dicen "Esta chica está perturvada" o cosas por el estilo. En realidad ser médico forense para ella es tan importante porque quiere hacer feliz a la gente que ya no está viva. El otro día, cuando volvimos a contactar me dijo que estaba algo cansada y que necesita unas vacaciones. Dice que quiere irse a Suiza, con su amiga Monique, porque en Suiza el aire huele a chocolate. Siempre tuvo el capricho de vivir ahí, pero sabe que necesita acabar primero su carrera. Monique y ella suelen irse a los parques y sentarse en un banco para cerrar los ojos y pensar que están ahí, oliendo el chocolate. Hacer el tonto por la cuidad nunca fue tan divertido.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Tranquilizantes con forma de mejor amiga.

A Beatrice no le gusta hablar de las cosas que no le gustan. Pero, ¿sabeis lo que de verdad odia Beatrice? A los idiotas. Es algo inevitable por su parte, no puede dejar de disgustarle. La gente merecedora de ese nombre, suele ser tan sumamente cargante que Beatrice se pone negra con su mera presencia. Por eso, cuando conoce a algún idiota, rápidamente le gruñe y le manda a tomar vientos. ¡Ja! Que nadie se atreva a enfadar a Beatrice. Cuando se enfada de esa manera, lo único que consigue calmarla es ir a hacer tonterias con Marie. ¡Claro, con ella cualquiera se divierte!

viernes, 4 de septiembre de 2009

Beatrice tiene una cajita donde guarda besos robados.

A Beatrice le gusta robar besos. Aunque sabe que robar no está bien. Su mamá siempre la decia “No toques lo que no es tuyo y menos, te lo lleves.” pero claro, ella no puede resistirse. En cuanto tiene oportunidad le roba un beso a Jean Paul. Cuando aun salía con Damien le gustaba muchisimo hacerlo. Además, todos los besos robados los guarda en una cajita de color morado dentro de su corazón. El otro dia, cuando se estaba despidiendo de Jean Paul, mientras esperaban el tren, le robó un beso rápido y con sabor a piruleta. Él sonrió al darse cuenta de lo que Beatrice acababa de hacer pero antes de poder decirla nada, ella se subió al tren. Las despedidas de pelicula nunca fueron las favoritas de Beatrice, pero los labios de Jean Paul saben tan estupendamente que no pudo evitar llevar consigo la sonrisa de tonta que tanto le gusta. Y lo mejor de todo es, que el beso que robó no es un beso cualquiera, sino que es un beso de Jean Paul.

martes, 25 de agosto de 2009

A Beatrice le gustan las sonrisas de Antoinette.

A Beatrice le gusta mucho hacer pompitas de jabón. Marie tiene una botellita pequeña y de color azul que hace pompas geniales. Beatrice se la quiere regalar a Antoinette. Antoinette es la otra mejor amiga para toda la vida de Beatrice, junto con Marie. Viven las tres juntas en un piso en el centro que tiene una terraza desde la que se puede mirar la luna por la noche. Antoinette es la más realista de las tres. Casi siempre sabe lo que tiene que hacer en cada momento. Cuando Beatrice está triste, Antoinette le escribe cuentos chiquititos sobre numeros que se escapan a Las Vegas. También sabe coser muy bien y un dia fabricó una pequeña muñequita sin brazos para Beatrice que se llama Alice. Ahora Alice vive en la mesilla de noche de Beatrice y espanta sus pesadillas. De vez en cuando Antoinette está triste. Beatrice piensa que si hace monerias seguro que la alegra mucho. Ahora, se dedica a cantar y bailar con la manguera de la terraza mientras pone caritas graciosas. Así cualquiera sorie, incluso Antoinette.

domingo, 23 de agosto de 2009

Regalos en paquetes con lazos rosa.

Hoy Beatrice estaba muy cansada y no la apetecia hacer nada. Su amiga Adrianne, que es hermana de Marie, ha ido a buscarla a casa y la ha sacado de la cama. Primero le ha tirado a la cabeza su vestido verde, si, si, el que tanto la gusta y se lo ha hecho poner. Han salido de casa enseguida y se han ido a la piscina. El agua estaba tan estupenda que se han pasado bañandose toda la mañana. Cuando Adrianne ha dicho que era hora de irse, Beatrice se ha puesto muy triste, asique se ha quedado a comer. Adrianne prepara unos spaguetti con tomate y queso que están riquisimos y, además, había comprado el zumo de melocotón que tanto le gusta a Beatrice. Después de comer se han ido a dar una vuelta por el barrio y Adrianne se ha encontrado a un amigo suyo que es realmente majo y tiene un perrito que se llama Nesier. Nesier es graciosisimo y mueve el rabito de un lado a otro cuando le acaricias detrás de la oreja. Beatrice quiere un perrito, o mejor, quiere un gatito, porque los gatitos le encantan. En cuanto Damien se ha enterado de que quiere un gatito le ha mandado una caja con un lazo enorme de color rosa y dentro había una bolita de pelo blanco que se llama Misifú. Ahora Beatrice nunca estará sola en casa porque su gatita Misifú duerme con ella. Como gracias a Adrianne, Beatrice tiene ahora a su Misifú le da muchos abrazos y la invita a tomar zumo de melocotón en el parque de enfrente de su casa. Misifú mueve la cola y bebe leche de un cuenquito verde. ¿Verdad que es adorable?

sábado, 22 de agosto de 2009

La pizza hawaiana llena la tripita de Beatrice.

Beatrice está triste y no tiene hambre, pero se come una pizza hawaiana. La pizza hawaiana lleva piña y está muy rica, pero Beatrice no puede terminarsela. Se lava los dientes con su cepillo rosa y le hace muecas a su reflejo. Sonrisas y más sonrisas es lo que él le devuelve pero no son las que quiere. Se sacan la lengua al unisono y se va del baño, apagando la luz. Beatrice no sabe que hacer, necesita llenarse con algo, pero no le cabe más pizza hawaiana. Asique decide ponerse delante del ventilador con los ojitos cerrados. Luego se baja al patio a pensar sentadita en el cesped. A Beatrice le gusta Jean Paul, pero también le gusta Damien. Y también le gusta Artour. Y Marie. Y Antoinette. Son todos tan adorables. Pero Beatrice necesita algo más. Algo que la llegue al corazón de esa manera especial. Y que la haga sonreir con esa sonrisa que sabe a piruleta. Quiere que se oiga ese pum pum en el pecho y que sus carrillos se pongan de color rojito. Beatrice quiere enamorarse pero sobre todo, quiere ser feliz.


Vicios de piruleta.

Todos tenemos vicios insanos. Beatrice, a parte de el chocolate y las piruletas de color rojo, tiene uno que la escama: su exnovio Damien. Su ruptura no fue dura, pero por supuesto, algo le molestó. Ella, hace ya tiempo, dejó de sentir dolor por ese tipo de cosas y fue cuando empezó a comer piruletas. Su exnovio suele llamarla todas las noches para oir su voz. Claro, normal, Damien adora la voz de Beatrice. Es dulce como un pastelito de fresa y nata. Anoche Damien la llamó a las tres de la madrugada y la invitó a comer. Durante la comida, Damien la propuso volver a estar juntos, pero Beatrice, que está cansada de los niños tontos le dijo que no, mientras se inclinaba sobre su copa de helado de menta y chocolate. Al final acabaron en el baño, haciendo el amor contra la pared. Se despidieron sabiendo que no se verian en un tiempo y Beatrice cogió su casco azul y su vespa beige y se fue sonriendo. Damien la vió marchar, también con una sonrisa. Esque Beatrice sabe a piruleta, aunque nunca se lo ha dicho, y él siempre ha tenido un vicio horrendo hacia las piruletas. Pero claro, todos tenemos vicios.

Monitos color verde pistacho.

Beatrice tiene un amigo muy especial que se llama Artour. Artour es alto, grande y guapo. Tiene la carita redonda, como un niño, pero como lleva perilla, ya no lo parece. Artour tiene una voz muy bonita y Beatrice le quiere mucho. Sabe que es una persona muy especial y por eso le ayuda en todo lo que puede. Cuando hace frio Artour se quita su abrigo negro y se lo presta a Beatrice. Como Artour es tan grande, Beatrice se ve muy graciosa con esas mangas tan largas. Todas las veces que Beatrice está triste, Artour viene y la alegra con sus tonterias y sus sonrisas. A Artour le gusta mucho el buen comer y Beatrice se ha propuesto que algún dia le hará esos burritos mejicanos que tan ricos le salen. La sonrisa de Artour huele a chocolate, por eso le gusta tanto. Además, le encanta beber leche gallega directamente del brick y cuando lo hace está realmente gracioso. Tiene un monito de color verde que se llama Rafaelo y que se lleva genial con Beatrice. Artour tiene un corazón enorme y da los mejores abrazos de oso del mundo. Beatrice se acaba de dar cuenta de que no tiene ninguna foto con Artour asique en cuanto le vea, se hará una para ponerla en la pared verde de su habitación.

viernes, 21 de agosto de 2009

Chocolate, piruletas, hombres y sobre todo, impulsos.


Guiarse por los impulsos no es nada bueno. Beatrice solo se guia por impulsos y luego claro, pasa lo que pasa. Nunca tiene claro lo que quiere de verdad y, cuando piensa que por fin se ha decidio vuelta a empezar con los problemas. Sus caprichos son los que guian su vida, pero le es inevitable. Cuando está de mal humor bebe batidos de chocolate. Su abuela los hace riquisimos. El chocolate es su perdición, come tanto que al final acaba arrepintiendose. Le pasa igual que con las piruletas de color rojo. Su dentista dice que si sigue comiendo tantas, se le picarán los dientes. Ella intenta hacerle caso, pero no lo consigue. Y con los hombres, más de lo mismo. Ella es ese tipo de personas que tropieza dos veces con la misma piedra. Dos, tres, cuatro o las que sean. Siempre piensa que no debe pero la acaba pudiendo la tentación y lo prohibido. Siempre acaban pudiendo los impulsos.

El Martini sabe mejor de sus labios.


Beatrice está cansada de los niños tontos. ¿Por qué siempre tiene que darle tantas vueltas a todo? Jean Paul no la coge el teléfono asique ha decidido que se irá con su amiga Marie ha hacer el tonto. Despues de una pelea de almohadas, se tiran en la cama, exaustas. Marie decide ir por ahí a seguir pasandoselo bien, asique se arreglan y se van de fiesta. La noche es joven y Marie grita por la ventanilla del Mini amarillo girasol. Beatrice no bebe, solo le gusta el Martini rosso y no tienen asique se dedica a lanzarle miraditas al chico de la barra. Cuando se cansa de él, decide dar una vuelta por la calle, mientras Marie baila con unos amigos. En la calle está todo oscuro, hay pocas farolas, asique Beatrice decide sentarse en un banco, junto a su Mini amarillo girasol. Por delante de ella pasa un chico. Un chico que no es muy alto ni muy guapo, pero que es especial y ella lo sabe. Beatrice le mira y le tira de la manga. El chico se vuelve y la sonrie. La invita a una copa. Beatrice le dice que claro, pero que si no es Martini rosso, que ella no bebe. Jean Paul la invita a su apartamento, porque ahí tiene una botella sin abrir solo para ella. Acepta con una condición. El Martini rosso sabe mejor en los labios de los chicos que su nombre empieza por la Jota.

Encontronazos con sabor a menta y chocolate

Beatrice necesita un coche. Su abuelo, que la quiere mucho, le ha regalado un Mini amarillo girasol. Hoy Beatrice aparcó el coche por el centro y se fue a dar un paseo. Ella prefiere ir en moto, pero queria estrenar su regalo. Se ha comprado un helado de menta y chocolate, de sus favoritos, y va pensando lo bien que combina el color del helado con sus medias rosas. Cuando caminaba junto a unos arbustos del tamaño de un perrito cocker, se ha cruzado con un chico muy normal, pero que ella sabe que es especial. Ha pensado que se va a casar con él. Le ha mirado, ha agitado su larga melena rubia y se ha quitado la tonta idea de la cabeza. Quizá si pueda tirarsele. Se ha acercado a él sonriendo y le ha pedido el numero de telefono. Él se lo ha dado con una sonrisa de oreja a oreja. Se llama Jean Paul. Beatrice se fue comiendose su helado de menta y chocolate. Jean Paul. Le gusta, además, empieza por Jota.


lunes, 17 de agosto de 2009

Beatrice

A Beatrice le gusta el color morado.
A Beatrice le gusta que la acaricien el pelo.
A Beatrice le gusta que la besen en el cuello.
A Beatrice le gusta suspirár en la oscuridad.
A Beatrice le gusta que la muerdan los pezones.
A Beatrice le gusta salir a la calle cuando amanece.
A Beatrice le gusta comer piruletas de fresa.
A Beatrice le gusta beber zumo de melocotón.
A Beatrice le gusta tumbarse al sol los lunes por la mañana.
A Beatrice le gusta hacer el amor sobre la mesa del salón.
A Beatrice le gusta su peluche de oso panda.
A Beatrice le gusta el Martini Rosso.
A Beatrice le gusta besar detrás de la oreja.
A Beatrice le gusta sentir el brillo de la luna sobre su piel.
A Beatrice le gusta conducir por el centro.
A Beatrice le gusta su Vespa color beige.
A Beatrice le gusta bañarse en el mar por la noche.
A Beatrice le gusta gemir de placer.
A Beatrice le gusta su vestido color verde.

¿Quieres conocer a Beatrice?