martes, 7 de julio de 2009

Mejor soñar, perder la cabeza.

Estaba agotada y la cabeza me iba a estallar. Entré en mi habitación y me quité la ropa lentamente y con pereza. Me quedé en ropa interior y rebusqué en los cajones algo comodo que ponerme. Encontré una camiseta vieja que me quedaba grande. La agarré y cerré el cajón. Me la fui poniendo mientras andaba hacía la cocina. Abrí uno de los armarios y saqué un vaso de cristal. Lo llené de agua fria y me lo bebí de un trago. Sonó el telefono. Fui hacía el salón buscandole. Al pasar junto a la mesa, me arañé la pierna desnuda con uno de los picos y maldijé por lo bajo. Cogí el telefono. No contestaron. Puse los ojos en blanco. Me senté y miré el arañazo. Apenas sangraba asique soplé. Empezó a escocerme. Fui al botiquín y me puse una tirita de colores. Que alegria. Y yo que me iba a poner falda. Suspiré. La casa estaba en penumbra, ya que empezaba a anochecer. Me dirigí a mi habitación. Apenas lleguaba un solo rayo de sol, pero no encendí la luz. Me tumbé en la cama y cerré los ojos. Todo lo que estaba ocurriendo últimamente a mi alrededor era demasiado para mi. Bueno, quizá no demasiado, pero estaba ocurriendo muy rápido para mi gusto. Muy, muy rápido. Volví a suspirar. En ese momento tuve una idea. Fui a la cocina y elegí las tijeras que más cortaban. Fui al baño. Me hize una coleta que recogía todo mi pelo castaño a excepción de dos largos mechones sueltos por delante. Agaré con firmeza las tijeras, concienciandome de lo que iba a hacer. Cerré los ojos. Había tomado una decisión. Abrí las tijeras y me corté la coleta. Todo el pelo se soltó de golpe, infinitamente mas corto ahora. Igualé un poco los mechones mas largos de la parte de delante y me miré al espejo. El corte me sentaba realmente bien, me disimulaba un poco mi cara alargada. Sonreí a mi reflejo. Fui deprisa a la habitación y empezé a rebuscar en mi armario. Encontré un vestido muy corto y con escote. Perfecto. Me vestí rápidamente, me pinté un poco y me calcé unos tacones. Cogí mi móvil y mi bolso y me miré al espejo. Estaba realmente preciosa. Me arreglé un poco el flequillo y sonreí. Genial. Abrí la puerta y salí de casa. En el portal, esperando el ascensor, me di cuenta de que aun llevaba la tirita de dibujitos. Sonreí de nuevo. Entré en el ascensor sonriendo. En cuanto bajé, marqué en el movil el número de mi mejor amiga. La dije que esa noche saliamos si o si. Era sabado por la noche. Yo tenia 17 años y toda una vida por delante. Los problemas debian quedarse en un segundo plano, al menos, esa noche. Queria vivir y disfrutarlo. Me alejé por mi calle oyendo el claqueteo de mis tacones y la animación de la gente que salía. Nada de problemas. Por lo menos por una noche podía ser completamente feliz.

2 comentarios:

Dasha dijo...

me gusta:)
me gusta como escribes
y como posas para las fotos!
la e cogido molto cariño señorita vintage ^^

Paulette dijo...

Y estabas tan feliz por tu flequillo.
Mola.

A Paulette le ha encantado tu Blog.
Bonito.

Un beso de amapola,
;)

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