viernes, 9 de abril de 2010

Nuestra historia.

Sinceramente, mi historia no es especialmente maravillosa ni espectacular. Él, por supuesto, es un chico muy especial, al que en esta ocasión llamaré Jota.
Todo empezó en la fiesta de fin de curso de mi colegio, hace dos años. Yo estaba pasandomelo en grande, con mis dos mejores amigas cuando vi a un chico que conocia ni de vista. Resultó ser antiguo compañero de Mar, una de las chicas que estaban conmigo y me lo presentó de pasada. No es que le prestara demasiada atención, pero me sorprendió que estaba con los más raros del colegio. Un rato después, estos chicos subieron al escenario y vi como Jota se quedaba abajo viendo su actuación. La cosa nos hizo tanta gracia que decidimos hacer algunas fotos de ese mítico momento. Quizás nos pasamos un poco pero la retocamos y la subimos de forma humillante. Cuando ellos lo vieron empezaron a decir que iban a vengarse de nosotras y que eramos unas personas horribles. Fue entonces, cuando vi un comentario de Jota en el que les decía: "La venganza no es nada bueno". Gracias a ese bendito comentario conseguí tener contacto con él. Empezamos a hablar y a tontear, ambos teniamos las hormonas por las nubes y muchas ganas del otro, pero finalmente todo pasó despacio y de una forma muy bonita. Se pasaba el día diciendome lo mucho que le gustaba mi sonrisa, mi forma de ser, las cosas que le decía y yo me enamoré de él perdidamente. La primera cita fue realmente especial, aunque no hicimos nada nuevo. Pasamos toda la tarde sentados en un banco y muy juntos, porque hacía frio. Cuando ibamos a despedirnos yo pensé que iba a besarme, pero no lo hizo, me dio un abrazo y un beso en la mejilla y yo quedé tan contenta. Fue en la tercera cita, por fin, cuando nos dimos el primer beso, muchos meses después de que empezaramos a hablar. Pasamos tres meses estupendos juntos, pero tuvimos una discusión y acabamos con la relación. Pasaron cuatro meses de incertidumbre, dudas y miedos, pero sobre todo de mucha añoranza hacia el otro. Hablé con el y le expliqué que no podía seguir así, por lo que el día veintidós de septiembre decidiriamos que hacer, si retomar la relación, o intentar seguir solo como amigos. Cual fue mi sorpresa, cuando alguién llamó a la puerta de mi casa el día Veintidós. Era él y me pidió que bajara. Yo obedecí, pero cuando llegué a mi portal, no había nadie. Empecé a dar vueltas y vueltas, hasta que encontré el diario que yo solia escribirle con un muñeco que le regalé, puesto en una esquina. Entonces, no sabía que hacer, y no se porqué, se me ocurrió mirar en el diario. Había escritas un par de páginas al final, escritas por Jota. Deboré las palabras que quería decirme hasta llegar al final, en el que me decía que girara la esquina, que allí iba a estar él y que le besara, solo un beso y todo en silencio, para guardar la magia del momento. Efectivamente, ahí estaba esperandome, me abrazó y me dijo que me queria. Al poco tiempo después, tuvimos que separarnos, muy a nuestro pesar.
Desde ese día hemos compartido siete maravillosos meses, los cuales no cambiaría por nada en el mundo.
Por eso, mi historia no es especial ni maravillosa, como dije al principio, pero si que es mi historia y lo que es más importante, NUESTRA historia.

2 comentarios:

Stupid and contagious girl dijo...

Es preciosa y maravillosa.
Sois preciosos y maravillos, hay que me entra la llorera... hahha

maah dijo...

HEEEY me encanta!

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