Sinceramente, mi historia no es especialmente maravillosa ni espectacular. Él, por supuesto, es un chico muy especial, al que en esta ocasión llamaré Jota.
Todo empezó en la fiesta de fin de curso de mi colegio, hace dos años. Yo estaba pasandomelo en grande, con mis dos mejores amigas cuando vi a un chico que conocia ni de vista. Resultó ser antiguo compañero de Mar, una de las chicas que estaban conmigo y me lo presentó de pasada. No es que le prestara demasiada atención, pero me sorprendió que estaba con los más raros del colegio. Un rato después, estos chicos subieron al escenario y vi como Jota se quedaba abajo viendo su actuación. La cosa nos hizo tanta gracia que decidimos hacer algunas fotos de ese mítico momento. Quizás nos pasamos un poco pero la retocamos y la subimos de forma humillante. Cuando ellos lo vieron empezaron a decir que iban a vengarse de nosotras y que eramos unas personas horribles. Fue entonces, cuando vi un comentario de Jota en el que les decía: "La venganza no es nada bueno". Gracias a ese bendito comentario conseguí tener contacto con él. Empezamos a hablar y a tontear, ambos teniamos las hormonas por las nubes y muchas ganas del otro, pero finalmente todo pasó despacio y de una forma muy bonita. Se pasaba el día diciendome lo mucho que le gustaba mi sonrisa, mi forma de ser, las cosas que le decía y yo me enamoré de él perdidamente. La primera cita fue realmente especial, aunque no hicimos nada nuevo. Pasamos toda la tarde sentados en un banco y muy juntos, porque hacía frio. Cuando ibamos a despedirnos yo pensé que iba a besarme, pero no lo hizo, me dio un abrazo y un beso en la mejilla y yo quedé tan contenta. Fue en la tercera cita, por fin, cuando nos dimos el primer beso, muchos meses después de que empezaramos a hablar. Pasamos tres meses estupendos juntos, pero tuvimos una discusión y acabamos con la relación. Pasaron cuatro meses de incertidumbre, dudas y miedos, pero sobre todo de mucha añoranza hacia el otro. Hablé con el y le expliqué que no podía seguir así, por lo que el día veintidós de septiembre decidiriamos que hacer, si retomar la relación, o intentar seguir solo como amigos. Cual fue mi sorpresa, cuando alguién llamó a la puerta de mi casa el día Veintidós. Era él y me pidió que bajara. Yo obedecí, pero cuando llegué a mi portal, no había nadie. Empecé a dar vueltas y vueltas, hasta que encontré el diario que yo solia escribirle con un muñeco que le regalé, puesto en una esquina. Entonces, no sabía que hacer, y no se porqué, se me ocurrió mirar en el diario. Había escritas un par de páginas al final, escritas por Jota. Deboré las palabras que quería decirme hasta llegar al final, en el que me decía que girara la esquina, que allí iba a estar él y que le besara, solo un beso y todo en silencio, para guardar la magia del momento. Efectivamente, ahí estaba esperandome, me abrazó y me dijo que me queria. Al poco tiempo después, tuvimos que separarnos, muy a nuestro pesar.
Desde ese día hemos compartido siete maravillosos meses, los cuales no cambiaría por nada en el mundo.
Por eso, mi historia no es especial ni maravillosa, como dije al principio, pero si que es mi historia y lo que es más importante, NUESTRA historia.
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viernes, 9 de abril de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
Seis
Estos útlimos seis meses que he pasado contigo han sido... ¿como decirlo? Alucinantes. Por eso lo único que se me ocurre ahora mismo es darte las gracias.
Gracias por dejarme el diario en el portal junto con Crouxly.
Gracias por dejarme el diario en el portal junto con Crouxly.
Gracias por aguantar mi comportamiento de niña de cinco años.
Gracias por las tardes enteras que pasamos sin hacer nada, yendo de un lado para otro.
Gracias por todas y cada una de las sonrisas que me has hecho lucir.
Gracias por estar a mi lado en cada momento que te necesitaba.
Gracias por todas las cosas que me has enseñado.
Gracias por haberme hecho sentir como me he sentido.
Gracias por soportar todos los dias que he llegado tarde, que han sido muchos.
Gracias por todos tus pequeños detalles, que siempre aparecian cuando más los necesito.
Gracias por todas las veces que te has reido por alguna tonteria mia.
Gracias por las sonrisas que te hacian lucir mis pequeñas meteduras de pata.
Gracias por buscar mi mano siempre cuando vamos andando juntos.
Gracias por guardar todo lo que te doy en tu caja especial.
Gracias por esperarme despierto todas las noches que voy al cine.
Gracias por ayudarme a levantarme cada vez que caigo.
Gracias por hacerme vivir por ti y mantenerme viva.
Gracias por tu regalo de Navidad.
Gracias por nuestros Beatrice y Damien.
Gracias por tus burlas y pequeños insultos que me hacen pegarte un poquito.
Gracias por encontrarnos una esquinita en mi restaurante kebab favorito.
Gracias por todos tus mensajes de buenas noches que me hacen llorar.
Gracias por hacerme discutir, pensar y repensar todo.
Gracias por enseñarme a bailar "me sube la bilirrubina".
Gracias por reirte de mi frente cada vez que me despeinas.
Gracias por cada viaje en metro.
Gracias por cada momento en nuestro sitio.
Gracias por estos últimos seis meses, de verdad gracias.
Te ama con locura:
Gracias por las tardes enteras que pasamos sin hacer nada, yendo de un lado para otro.
Gracias por todas y cada una de las sonrisas que me has hecho lucir.
Gracias por estar a mi lado en cada momento que te necesitaba.
Gracias por todas las cosas que me has enseñado.
Gracias por haberme hecho sentir como me he sentido.
Gracias por soportar todos los dias que he llegado tarde, que han sido muchos.
Gracias por todos tus pequeños detalles, que siempre aparecian cuando más los necesito.
Gracias por todas las veces que te has reido por alguna tonteria mia.
Gracias por las sonrisas que te hacian lucir mis pequeñas meteduras de pata.
Gracias por buscar mi mano siempre cuando vamos andando juntos.
Gracias por guardar todo lo que te doy en tu caja especial.
Gracias por esperarme despierto todas las noches que voy al cine.
Gracias por ayudarme a levantarme cada vez que caigo.
Gracias por hacerme vivir por ti y mantenerme viva.
Gracias por tu regalo de Navidad.
Gracias por nuestros Beatrice y Damien.
Gracias por tus burlas y pequeños insultos que me hacen pegarte un poquito.
Gracias por encontrarnos una esquinita en mi restaurante kebab favorito.
Gracias por todos tus mensajes de buenas noches que me hacen llorar.
Gracias por hacerme discutir, pensar y repensar todo.
Gracias por enseñarme a bailar "me sube la bilirrubina".
Gracias por reirte de mi frente cada vez que me despeinas.
Gracias por cada viaje en metro.
Gracias por cada momento en nuestro sitio.
Gracias por estos últimos seis meses, de verdad gracias.
Te ama con locura:
Ce.
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sábado, 20 de febrero de 2010
Cinco Veintidóses.
Cinco. El cinco es un número bonito y creo que le despreciamos injustamente. Tenemos a los tres Reyes Magos, los Cuatro Fantasticos, el Duo Dinamico, los siete enanitos... Pero ¿donde se ha metido el cinco? Deberiamos reivindicar al número cinco. Cinco son los dedos que tenemos en una mano. Cinco son los dias lectivos de una semana y el quinto es el viernes, uno de los mejores, junto al sabado. Siempre que quedan cinco minutos para algo nos alegramos, porque es poco tiempo. El pecado capital número cinco es la ira, uno de los más dificiles de combatir. Y cinco son los Veintidós que llevo contigo, haciendome feliz e iluminando todo a tu alrededor con tus bromas y caricias.
Te amo.
Te amo.
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Tú
domingo, 31 de enero de 2010
Y si...
-Y si... ¿el cielo fuera de color verde?
-¿Verde?-Si, verde. ¿Por qué no?
-No se. Ya tiene suficientes tonalidades, ¿no crees?
-No creo que nunca sean suficientes.
-Bueno, tu dirás.-Y si... ¿hubiera gatos de color rosa?
-Claro, ya te gustaría.-Pues si, me gustaría.
-¿Un gato rosa? Por favor.-No me digas que no serían adorables.
-No.-Soso... Veamos. Y si... ¿el viento pudiera verse?
-Pues muy probablemente la gente se asustaría, huiría de el y la vida se haría imposible.-¿Tienes que sacarle a todo una connotación negativa?
-Yo solo intento ponerte los pies sobre la tierra, nada más.-Con lo bonito que sería poder ver al viento...
-Bueno, sigue diciendome.-Y si... ¿te quisiera más de lo que te quiero?
-No creo que eso sea posible.-Cierto. Por una vez te daré la razón.
-Te quiero mucho.-Y yo a tí.
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Incoherencias,
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lunes, 25 de enero de 2010
Delirios de una lechera, que queria ser princesa.
Quiero escaparme contigo. Y como destino... ¿Qué te parece Muy, Muy Lejano? Nadie nos encontrará allí y podremos vivir como siempre hemos querido. Con nuestros ahorros podriamos comprar un modesto palacio de piedra y vivir en él. Seguro que enseguida nos habituamos al frio marmol de las paredes y escaleras. Me regalarás un gato, ¿verdad? Sabes que mi sueño siempre ha sido tener un pequeño gatito llamado Moliere. Y, ¿qué te parecen un par de caballos y un perro? En las cocheras habrá sitio suficiente para todos, ¿no? De todas formas, ya estoy empezando a desvariar y siempre me acaba pasando como a la lechera en su cuento. En realidad lo único que pido es poder subir a lo más alto de la más alta torre y ver como se pone el sol, mientras tu te me acercas sigilosamente por detrás y me abrazas, susurrandome al oido lo mucho que me quieres y cuanto me necesitas a tu lado.
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Incoherencias,
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domingo, 22 de noviembre de 2009
Es un día especial.
Esta mañana cuando me he despertado estaba de un humor excelente (exceptuando el dolor de muelas que casi no me permitía ni hablar.)
Cuando estaba en la cama he tardado menos de dos segundos en darme cuenta de que era mi doble fecha especial. He ido al salón y ahí me esperaban dos pequeños paquetitos envuentos en papel verde de El Corte Inglés. Dentro del primero, y más grande, encontré un libro con muy buena pinta. El segundo pesaba poco y era alargado. Muy pero que muy alargado. Al abrirlo tenía ya idea de lo que podría haber dentro. Un reloj de correa fina y llena de ositos que van desde el amarillo submarino hasta el verde hoja clarito pasando por el azul cielo despejado y el rosa mejilla sonrojada. Suena tic, tac constantemente. Estoy segura de que esta noche no me dejará dormir, pero será perfecto para clase, porque podrá ayudar a Terrible con la ardua tarea de comer el tiempo. Como ahora son tantos, seguro que las clases de magia se pasan mucho más rápido.
La segunda razón del Veintidós no es por ello, menos importante. Es el segundo Veintidós que volvemos a pasar juntos y eso me hace sonreir. Cuando he ido a arreglarme y me he mirado al espejo me he visto mucho más guapa, a pesar de estar recién levantada. Será verdad eso que me dijo anoche de que el amor hace guapa porque con la cantidad de éste que yo tengo podría ser declarada la mujer más bella del mundo.
Aunque hoy no le voy a poder ver (cosa que me entristece un poco) se que el viernes será todo mio de nuevo y podremos celebrarlo como Dios manda.
Feliz Veintidós para todos.
Cuando estaba en la cama he tardado menos de dos segundos en darme cuenta de que era mi doble fecha especial. He ido al salón y ahí me esperaban dos pequeños paquetitos envuentos en papel verde de El Corte Inglés. Dentro del primero, y más grande, encontré un libro con muy buena pinta. El segundo pesaba poco y era alargado. Muy pero que muy alargado. Al abrirlo tenía ya idea de lo que podría haber dentro. Un reloj de correa fina y llena de ositos que van desde el amarillo submarino hasta el verde hoja clarito pasando por el azul cielo despejado y el rosa mejilla sonrojada. Suena tic, tac constantemente. Estoy segura de que esta noche no me dejará dormir, pero será perfecto para clase, porque podrá ayudar a Terrible con la ardua tarea de comer el tiempo. Como ahora son tantos, seguro que las clases de magia se pasan mucho más rápido.
La segunda razón del Veintidós no es por ello, menos importante. Es el segundo Veintidós que volvemos a pasar juntos y eso me hace sonreir. Cuando he ido a arreglarme y me he mirado al espejo me he visto mucho más guapa, a pesar de estar recién levantada. Será verdad eso que me dijo anoche de que el amor hace guapa porque con la cantidad de éste que yo tengo podría ser declarada la mujer más bella del mundo.
Aunque hoy no le voy a poder ver (cosa que me entristece un poco) se que el viernes será todo mio de nuevo y podremos celebrarlo como Dios manda.
Feliz Veintidós para todos.
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miércoles, 7 de octubre de 2009
Miradas de nerviosismo
Eran una extraña pareja. Dos hombres, trajeados, cruzando una calle cualquiera sin prestar demasiada atención al trafico pero mirando a cada recodo de la avenida sin perder detalle alguno. Sus ojos paseaban nerviosamente por cada rincón. Me llamaron la atención. Uno de ellos llevaba un portafolios de cuero marrón. El otro un maletín del mismo material pero en color negro. Perfectamente podía apreciarse que no eran nuevos, es más destacaban en ellos rozaduras e incluso algún roto. Los trajes que llevaban puestos tampoco eran a estrenar. El más bajo de los dos tenia la barbilla salida y los labios se metian hacía dentro, como si no tuviera dientes. Tenía el pelo corto y escaso, con algunas entradas y de un grasiento color negro. En el otro destacaba su melena larga, hasta los hombros, y el color canoso de esta.
Entró en el metro con timidez, incluso se podría haber considerado miedo. Miraba nerviosamente a todos lados, como si algo o alguien fuera a avalanzarse sobre él de un momento a otro. Se apolló en una de las paredes del tren. Iba vestido de negro, con una camisa y unos pantalones impecables. No tenía apenas pelo.
Escrutaba cada rincón de la clase con nerviosismo. Estaba atacada. Tenía unos preciosos ojos verdes que se movian a ambos lados prestando atención a todo y a nada en especial. Era guapa, muy guapa y vestia con unos vaqueros anchos y una sudadera negra. Su pelo, rubio, caía en cascada sobre su espalda.
Adoro las miradas de la gente. Pero la que más adoro es la suya. Su mirada de deseo.
Entró en el metro con timidez, incluso se podría haber considerado miedo. Miraba nerviosamente a todos lados, como si algo o alguien fuera a avalanzarse sobre él de un momento a otro. Se apolló en una de las paredes del tren. Iba vestido de negro, con una camisa y unos pantalones impecables. No tenía apenas pelo.
Escrutaba cada rincón de la clase con nerviosismo. Estaba atacada. Tenía unos preciosos ojos verdes que se movian a ambos lados prestando atención a todo y a nada en especial. Era guapa, muy guapa y vestia con unos vaqueros anchos y una sudadera negra. Su pelo, rubio, caía en cascada sobre su espalda.
Adoro las miradas de la gente. Pero la que más adoro es la suya. Su mirada de deseo.
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martes, 29 de septiembre de 2009
Beatrice le da las buenas noches a Damien.
Beatrice quiere ir a ver a Damien, que está malito. Quiere acercarse a su cama en silencio para no despertarle y acurrucarse junto a él. Después, darle un besito en la nariz y susurarle que le quiere acariciando suavemente su cara.
Damien tiene mucha fiebre, casi no está consciente. Nota que alguien se sienta a su lado y murmura un "te quiero".
Damien sueña con llevar a Beatrice a una playa de Malta y mientras ven las estrellas susurarla lo mucho que la quiere.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Brilla.
Su piel es de color rosa pálido. Le mira con cariño a cada segundo. Él está leyendo un libro azul con corazones en la portada; algo cursi, si, si, muy cursi. Le acaricia el pelo. Es sencillo estar con él. Le quiere. Es tan maravilloso. Le adora. Pasa sus dedos suavemente por su mejilla. Él sigue pendiente de su lectura. De fondo suena, proviniente de un movil, su canción. De ellos dos y de nadie más. Están sentados en un banco con una caja de galletas de chocolate al lado. Él, al darse cuenta de que ella le observa, aparta la mirada avergonzado. Ella se rie por lo bajo y se acerca más a él, acurrucandose en su hombro. Él acaba por pasar el brazo por detrás de su espalda y se aproximan más. Levanta la cabeza y le mira a los ojos, atentos en cada punto y cada coma. Se fija en sus labios, perfectos, ligeramente curvados en una sonrisa. No puede resistirlo más y le besa en la mejilla timidamente. Él retira la mirada del libro y la sonrie, bajando la cabeza para besarla en los labios.

Te quiero.

Te quiero.
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martes, 22 de septiembre de 2009
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